| EL SALAT La etimología de la palabra “Salat” (oración) en el lenguaje es imploración, se dice también que en su etiología lingüística significa glorificación y por eso a las adoraciones específicas se las denominan “Salat” por lo que conlleva de glorificación a Dios, Altísimo sea. El Salat es la adoración a Dios y su glorificación, basada en la palabra y en los actos específicos. El origen de la oración es educar el alma, refinar el carácter, apartar de quien la practica de cualquier cosa reprobable y pérfida, y purificarse de la suciedad y la vileza. Es uno de los cinco pilares del Islam siendo una obligación para todo musulmán adulto en plena posesión de sus facultades racionales, sea hombre o mujer, limpios de toda suciedad material o moral, al niño se le manda observarla a la edad de siete años para que crezca en su amor y se habitué a realizarla, a los diez años es una obligación. Dios, Altísimo sea, nos ha dicho en el Sagrado Corán: “Ciertamente, la Oración preserva de la obscenidad y de lo ilícito y el recuerdo de Allah es mayor aún. Porque Allah Sabe lo que hacéis.” (Al-‘Ankabut, a. 45) “La oración es para los creyentes una obligación a unas horas determinadas” (An-Nisa, a. 103) “Ordena a tu familia hacer la oración y obsérvala también tú con perseverancia. No te exigiremos que les mantengas; porque nosotros te agraciamos. La buenaventura está reservada para los timoratos” (Al-Anbia, a. 132) “Observad la oración, pagad el zakat y prosternaos con los orantes” (Al-Baqarah, a. 43) Allah ha hecho de la oración el camino de la victoria, la prosperidad, la felicidad y el éxito, en la vida presente y en la futura, diciendo, exaltado sea: “Por cierto que prosperarán los creyentes, que son sumisos en sus oraciones” (Al Mu’Minun – aleya1 y 2). (Debemos tener en cuenta siempre que Dios lo ha dicho en árabe, y aquí está apenas una simple traducción al español, lo que muchas veces hace que se pierda el profundo valor de las palabras reales) Debe realizarse cinco veces cada día, a las horas fijadas, con un juego de movimientos físicos y recitaciones que se repiten varias veces en cada oración. Su práctica marca el eje de la vida cotidiana del Musulmán. Un recuerdo que conduce al Musulmán a la conciencia de sí mismo: Es un esclavo que adora a su Señor. El que hace el Salat se eleva por encima de sus propias limitaciones hacia lo más elevado de la posibilidad humana. El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: “Lo primero por lo que le hombre deberá rendir cuentas el día de la resurrección, será por la Oración. Si es valida, toda su obra lo es; si es defectuosa, toda su obra lo es.” Cuando es realizada correctamente en el recogimiento y la sumisión, ilumina el corazón, instruye el alma y enseña al siervo las normas de la sumisión y los deberes divinos hacia Allah (Dios), honorable y majestuoso sea, lo que hace que se enraíce en el corazón del practicante la majestuosidad de Allah y su grandeza, siendo el remedio eficaz de los males del corazón y de la corrupción del alma, así como la luz que disipa las tinieblas de los pecados y las culpas. Su descuido es una ruptura con Allah y privarse de su misericordia, de su desbordante gracia y de su benevolencia ilimitada. En un hadiz narrado por Anas Ibn Malik, que Allah esté complacido con él, dijo que el Apóstol de Allah, la paz y las bendiciones sean con él dijo: “Aquel que ha hecho la oración en su tiempo, ha hecho para ella sus abluciones correctas y ha dedicado todo el tiempo requerido en su posición de pie, en su inclinación y prosternación, ésta saldrá blanca y radiante de luz. Dice: “Allah te ha salvaguardado como tú me has salvaguardado” aquel que la ha realizado fuera de tiempo, no ha hecho correctamente sus abluciones y no ha perfeccionado y concluido su recogimientos ni su inclinación y prosternación, su oración saldrá negra y sombría. Dice: “Allah te ha descuidado como tú me has descuidado”. Una vez llegada donde quería, se la enrolla como un trapo viejo y se le arroja a su cara” (Transmitido por Attabarany). La ablución es la previa purificación con agua para apartarse de la impureza. Nuestro amado Profeta, Muhammad, el Mensajero de Allah (Dios), el Sello de los Profetas y el mejor de la humanidad, que Allah (Dios) le bendiga y le de paz: decía,"La frescura de mis ojos está en el Salat". Como Allah (Dios), subhana wa ta'ala, ordenó a nuestro Profeta, que la paz y las bendiciones sean con el, la Oración para su comunidad: Anas ibn Malik, que Allah (Dios) esté complacido con él, dijo que Abu Dhar narró que el mensajero de Allah (Dios), que la paz y las bendiciones de Allah (Dios) sean con el, dijo: Mientras estaba en Meca, el techo de mi casa se abrió y Yibril (Ángel Gabriel) descendió, abrió mi pecho y lo lavó con agua de Zam Zam después trajo una bandeja de oro llena de sabiduría e imán y después de depositar todo su contenido en mi pecho, lo cerró. Entonces tomó mi mano y ascendió conmigo al primer cielo; cuando llegamos, Yibril le dijo al guardián de la puerta: ¡Abre¡. Este preguntó: ¿Quien es?. Yibril contestó: ¡Yibril! El Guardián preguntó: ¿Hay Alguien contigo?. Yibril respondió: si, Muhammad está conmigo. El Guardián preguntó: ¿Ha sido llamado?. Yibril respondió: sí, ha sido llamado. Así, la puerta se abrió y entramos en el primer cielo y vimos allí a un hombre con mucha gente a su derecha y mucha gente a su izquierda. Cuando él miraba hacia su derecha, reía y cuando miraba a su izquierda lloraba. Entonces el hombre dijo: Bienvenido ¡Oh recto profeta y recto hijo!. Yo pregunté a Yibril ¿Quien es? él contestó: Es Adán, la paz sea con él, y los que hay a su izquierda y a su derecha son sus descendientes. Aquellos que están a su derecha son la gente del paraíso y los de la izquierda son la gente del fuego y cuando él miraba a su derecha reía y cuando miraba a su izquierda lloraba. Después ascendió conmigo hasta que alcanzamos el segundo cielo y Yibril dijo al guardián de su puerta, ¡Abre! Y el guardián de la puerta le dijo lo mismo que el del primer cielo le había dicho. |