Quèdate con nosotros Señor
Divino caminante experto en nuestros senderos y conocedor de nuestros corazones
no nos dejes prisioneros en la sombra de la noche.
Ampàranos en el cansancio, perdòna nuestros desvìos, orienta nuestros pasos por el camino del bien.
Bendice a los niños, a los jòvenes, a los ancianos, a los enfermos.
Bendice a los sacerdotes, a las personas consagradas, a toda la humanidad.
En la Eucaristìa te has hecho remedio de inmortalidad.
Dànos la alegrìa de una vida plena que nos ayude a caminar sobre èsta tierra como peregrinos seguros y alegres y miremos siempre hacia la meta de una vida sin fin.
Quèdate con nosotros Señor.